lunes, 4 de octubre de 2010

DEL ASESINATO COMO UNA DE LAS BELLAS ARTES

Lo mejor del libro de Thomas de Quincey es su título , por eso, que me perdone la SGAE, he decidido tomarlo prestado para este post.
Morir, y matar , son temas muy frecuentes en el arte, pero bajo la frecuencia de las representaciones, si se mira bien, se observa el peso del tabú. Encontramos la muerte violenta tras unos hechos concretos, repetidos: la guerra, la ejecución, y el suicidio .
El asesinato no se representa, no es un hecho que merezca perpetuarse en la memoria, cualquier moral de cualquier tiempo lo admite como intrínsecamente malo.
Y sin embargo, existe. Los artistas soslayan ese tabú, como el del desnudo,mediante el uso de motivos iconográficos que se asocian a la violencia y a la muerte y que se ha repetido a lo largo de los siglos.




David y Goliath de Caravaggio

Son figuras bíblicas e históricas: David y Goliath, el asesinato heroico, Caín y Abel , la traición, Judith y Holofernes, la ejecución.

Para soslayar la maldad de la violencia , se recurre a la justicia del hecho. Aún así, en general se eligen imágenes que sustraen a la mirada del espectador el momento álgido de la muerte , el de mayor violencia. Con una notable excepción.

Estos son dos de las imágenes más violentas del arte occidental:



Representan el asesinato de Holofernes por la heroína Judith, princesa de Bethulia. La historia se narra en el Antiguo Testamento. Judith logra seducir a Holofernes para poder librar a su pueblo del acoso del general. Cuando lo tiene a su merced, desnudo y en la cama, aprovecha para decapitarlo. El tema no es nuevo, pero sí lo es el tratamiento.

No se ahorra ninguna descripción visual . La sangre de Holofernes sale disparada cuando Judith está decapitándolo. Como es un hombre fuerte, Judith se ve ayudada por una criada.
En el primero, empuña la espada con seguridad, consciente de su labor, toda ella tiene un aire de quien está imbuida de la ley , y de que cumple con dignidad un penoso deber.


El cuadro es de Michelangelo Merisi, Caravaggio. Destacamos la luz lateral, fuerte, que crea sombras muy contrastadas sobre los rostros de los personajes. La posición de Holofernes, tumbado y cabeza abajo, da idea de su vulnerabilidad. Por el contrario Judith se muestra en posición erguida, activa, lo que nos lleva a concentrar la mirada en la dirección que marca su espada. Se puede observar la curva de luz que forman los brazos de ambos contendientes, en paralelismo con la curva de la cortina. Si es cierto que a Caravaggio le inspiraban mucho los tonos cálidos, en este cuadro refuerzan el mensaje violento esos rojos, amarillos y naranjas.

El otro, fue pintado por una mujer, Artemisia Gentileschi, seguidora de Caravaggio. De este cuadro existen dos versiones. Difieren sobre todo en el colorido, la primera presenta unos tonos azules en la ropa y menos espacio alrededor de las figuras.



Los tonos cálidos y el espacio más amplio hace mucho más madura la segunda, pintada veinte años más tarde.



Si observamos la mirada y el gesto de la mujer, no hay nada de heroico en él. La Judith de Artemisia es una mujer que lucha con toda su voluntad para acometer un acto físico que requiere fuerza, cortar la cabeza a un hombre, y no cualquier hombre, sino un soldado.
Incluso el gesto es de torsión y desagrado. La criada ayuda activamente, no se limita a contemplar. Y el hombre lucha , somos conscientes de su agonía.
La luz lateral es la del maestro, pero la composición es más rica y el cuadro más interesante. Este cuadro es la escenificación de una venganza. Por ello es brutal incluso frente al de Caravaggio.

Artemisia se personificó en Judith para expurgar sus demonios. Había sido violada por su maestro, un tal Tassi. El proceso está documentado, porque su padre lo denunció cuando se negó a casarse con ella. La crudeza del hecho aparece narrado por la propia Artemisia, y lo podéis consultar en la red. Apenas se consiguió ningún castigo para el malhechor, y la pobrecilla encima tuvo que casarse con otro para tapar la deshonra.

Esta pintura actúa como catarsis, en la que no ahorra crudeza ni dulcifica los hechos. Se dice que la cara de Tassi es la de Holofernes, y Judith tiene los rasgos de la artista.

Algunos escépticos llaman a esta lectura la proyección psicoanalítica, ya que se proyecta sobre el cuadro lo que se sabe de la vida del artista para entenderlo. Está claro que , según ellos, para componerlo Artemisia se basó sobre todo en las teorías estéticas de su tiempo, en cuanto a linea, color, composición y elementos gráfico-plásticos. La vida de un pintor no tiene nada que ver con lo que pinta, ya que deja su yo fuera del estudio para sumergirse en un mundo aséptico y puramente conceptual que es el arte. La ferocidad de la cara de Judith es un ejercicio de estudio , y la elección del tema una página de la Biblia abierta al azar.
Me imagino que se nota que me permito dudarlo.
Salomé vista por Caravaggio

La otra mujer asesina de la historia de la pintura es Salomé. Pero Salomé sólo es la inspiradora del hecho, la ejecución de Juan el Bautista que le solicita al que puede dar la orden : Herodes. Por ello Salomé aparece representada ya con la cabeza decapitada, es morboso, pero mucho menos sangriento.




La bella Salomé de Sebastiano del Piombo aparece distanciada de su víctima.

El Barroco católico , por otra parte, está poblado de m ártires y santos que pretendían mover a la piedad a los fieles. Esta carnicería como tema obtiene obras de arte muy estimables, algunas fascinantes, pero todas ellas para ser leídas en clave moral: la maldad de los verdugos y la santidad de las víctimas.
Una de ellas se convirtió en el asesinato más representado de toda la historia del arte. Este:
Pero debido a que se trataba de una muerte lenta, agónica, de responsabilidad colectiva y anónima se escogió para representarlo toda una gama de momentos a lo largo del tiempo.

Tras este exceso, el asesinato volvió a caer en el limbo de los temas que se debían sugerir, pero no mostrar.


De esta manera, David nos escatima la puñalada a Marat; y las heroicas ejecuciones se quedan en el trágico momento previo.




El fusilamiento de Torrijos de Gisbert.



La blandura de Delaroche : Ejecución de Lady Jane Grey

Sólo Goya soslaya la prohibición tácita y nos muestra ese tremendo catálogo de atrocidades que son los desastres de la guerra. Volvemos al sufrimiento del hombre ante la violencia humana, pero, aunque nos conmueve, podríamos decir que Goya lo muestra con una mentalidad crítica, pero objetiva.



En lenguaje de hoy, no es nada personal. Todo lo contrario se desprende del cuadro de Artemisia, hay algo personal entre Judith y Holofernes, no existe la distancia objetiva,no hay heroismo, sólo la justicia del Antiguo Testamento: la ley del Talión.

1 comentario:

jotav dijo...

Ya se que me repito, pero sinceramente te superas a cada post. Un gran trabajo, escrito con rigor y mucho espiritú crítico. Me encanta.